Con el
propósito de contribuir en la discusión sobre la construcción del Sistema
institucional de evaluación, presentamos a continuación la referencia al
Artículo 5º del Decreto 1290 que hiciera el supervisor Eduardo Castillo Lugo, en
su ponencia “CALIDAD DE LA EDUCACIÓN Y EVALUACIÓN” presentada
con ocasión del Foro educativo 2009 del municipio de Tarqui. Para efectos de
este documento se hicieron algunas adiciones permitidas por el autor.
1.
Los criterios de evaluación y promoción. Si se entiende por
criterio la condición que permite realizar una elección,
tomar una decisión o hacer un juicio de valor sobre los aprendizajes de
los escolares y sobre su promoción. Lo que se entendería por criterio en este
momento, serían las metas o desempeños que se establecen como expectativa de
logro o que se desean alcanzar mediante un trabajo pedagógico, durante un tiempo
determinado. En este orden de ideas, se podría hablar de criterios de evaluación
y promoción de un nivel educativo, de un grado, de un periodo académico, de una
unidad didáctica, de un bloque temático, de una clase o de un proyecto, por
cuanto estas son las unidades de tiempo o estrategias pedagógicas básicas sobre
las cuales se establecen metas a alcanzar en relación con los procesos de
desarrollo humano de los escolares, a partir de las áreas del plan de
estudios.
En particular, los criterios de evaluación se establecen de
manera concertada con los docentes, con los escolares, con los padres de familia
y su nivel de complejidad depende del periodo de tiempo en el que se desean
alcanzar. Cualquiera sea el nivel de complejidad, los criterios deben ser
claros, alcanzables en el periodo de tiempo fijado y verificables.
Como
se sabe, en el plan de estudios colombiano, estructurado a partir de
competencias básicas, se definen con claridad dichos criterios en la
Constitución Nacional, en la Ley 115 de 1994 y en los estándares básicos de
competencia que se desea lograr para promocionar a los escolares de un grado a
otro y no como en el pasado, en el que se tenía en cuenta el número de áreas
aprobadas. Pues en este caso, el conjunto de las áreas, es decir la programación
curricular general, es diseñada con el fin que cada una de ellas contribuya
desde su especificidad con el logro de las competencias básicas definidas de
manera implícita en el conjunto de los estándares básicos de competencias. De lo
contrario, estaríamos hablando de evaluaciones de contenidos temáticos por
áreas, en los que no se comprometen desempeños sino la evocación memorística de
conocimientos.
Los criterios de promoción. La promoción
es un proceso permanente que se da en el ser humano cada vez que se adquiere un
aprendizaje. Sin embargo, analizada desde el punto de vista administrativo, se
entiende como el proceso a través del cual se formaliza el paso de un estado
escolar a otro, llámese de un proceso de aprendizaje a otro, de un grado o nivel
inferior a otro superior. Estos criterios pueden estar asociados exclusivamente
a las competencias, si se habla de la evaluación del rendimiento escolar, pero
también incluyen algunas responsabilidades definidas por el Estado para el
reconocimiento de un título de formación académica, como por ejemplo el servicio
social para optar al título de bachiller.
2. La escala de
valoración institucional y su respectiva equivalencia con la escala
nacional. Este es un tema de amplio dominio de los docentes; en ella se
concreta la calificación, fin principal de la evaluación tradicional, se expresa
en escalas cuantitativas o alfabéticas. Su finalidad es controlar los niveles de
aprendizaje de los escolares con el propósito de decidir sobre su promoción
formal. Bien administrada, puede ser un factor de motivación para el
aprendizaje; del mismo modo, pueden convertirse en factor de desmotivación si
son el resultado de la improvisación o falta de planeación y la imposición del
docente.
3. Las estrategias de valoración integral de los
desempeños de los estudiantes. Una práctica tradicional de las
instituciones educativas ha sido evaluar las actividades académicas
independiente de la actitudes y valores de los escolares, para lo cual
establecen dentro de los informes de valoración una calificación de conducta,
comportamiento, disciplina o en el peor de los casos las tres, suministrando con
frecuencia información contradictoria sobre los resultados del trabajo y del
comportamiento de los escolares. Este requerimiento del sistema de evaluación
exige que la valoración se haga a partir de los desempeños de los escolares y de
manera integral, lo que significa dar fe o tener claro, para cada estudiante, lo
que sabe (conocimientos), lo que sabe hacer (procedimientos, técnicas de las
diferentes áreas), lo que sabe valorar o actuar (autorregulación, comparación,
retroalimentación, contrastación) y lo que sabe ser o vivenciar (hábitos,
actitudes, valores). Para ello, el establecimiento educativo diseña
autónomamente las estrategias que le permitan obtener esta información. El
doctor Julio Cesar Arboleda, Director científico Fundación Penser (Pedagogía y
didáctica para el desarrollo del pensamiento y el ser), quien además ha dirigido
seminarios sobre este tema en el departamento del Huila, señala algunas ideas
sobre estrategias de valoración integral de los desempeños de los
estudiantes:
“Criterios académico- cognitivos. Estos
criterios se refieren a los aspectos que se deben tener en cuenta para valorar
(examinar e influir en) los desempeños cognitivos y operativos de los
estudiantes frente a los logros académicos formulados en un determinado momento
de la formación escolar. Estos pueden ser:
· Pruebas orales y/o escritas
acumulativas y por comprensión
· Tareas, talleres y ejercicios acumulativos y
por comprensión
· Otros que acuerden profesor y estudiantes en cada
curso
El profesor propone a sus estudiantes los criterios que considere
importantes, justificando cada uno. Así mismo, solicita a los estudiantes
proponer otros.
Criterios actitudinales. Los criterios actitudinales son
normas mediantes las cuales se promueven comportamientos o actuaciones positivas
frente al estudio y la vida escolar. Un estudiante con buen desempeño académico
cognitivo tiene, por lo regular, una actitud positiva frente al estudio. Por
ejemplo, es responsable, atento, interesado, casi siempre participa. En este
sentido, es necesario que la evaluación cumpla una finalidad edificadora, antes
que penalizadota, en este componente. Algunos de los criterios que se podrían
concertar son los siguientes:
· Compromiso y responsabilidad
· Interés
y atención
· Solicitar el uso de la palabra, levantando una mano
· Orden
(tener el asiento en el lugar indicado y limpio el derredor del piso)
·
Participar activamente
· Otros
El profesor propone a sus estudiantes
los criterios que considere importantes, justificando cada uno. Así mismo,
solicita a los estudiantes proponer otros.
Criterios valórico-
axiológicos. Estos criterios promueven la vivenciación de ideales
básicos para la vida tales como la solidaridad, la autoestima, la convivencia,
la tolerancia, incluidos los institucionales. Educar es generar espacios para
que los estudiantes se formen como personas. En consecuencia debe influir para
que estos alcancen los logros cognitivos, tengan actitudes positivas frente al
estudio y la vida, y vivencien valores humanizantes. La evaluación es, como se
ha indicado, un proceso edificador, una estrategia para la formación del sujeto
educable como persona. Frente a este aspecto de la formación integral se propone
pactar los siguientes criterios:
· Solidaridad cognitiva (propuesto por
el profesor para todos los periodos del año escolar),
· Valores
institucionales (uno sumativo por cada periodo)
· Otros propuestos por los
estudiantes (uno sumativo para cada periodo)”
Del mismo
modo, es necesario reflexionar sobre el término DESEMPEÑO, el cual va más allá
de la simple entrega de información, de conocimientos; el desempeño es un
término utilizado para referirse a un nivel de ejecución de una competencia o de
un estándar básico de competencia en el que están incluidos los conocimientos,
las actitudes, las habilidades y los valores. Esto implica que las instituciones
educativas necesariamente tendrán que modificar su plan de estudios, más
exactamente sus programaciones curriculares, por cuanto en ellas se planifica el
trabajo que se realizará con los escolares desde cada una de las áreas del plan
de estudios.
El reto actual de los establecimientos educativos en materia
de diseño curricular está en la estructuración de programaciones curriculares en
las que: primero, se planteen los desempeños (criterios) que debe lograr un
escolar en cada grado, y segundo: se defina la estrategia pedagógica mediante la
cual se desarrollará la programación curricular, por proyectos o por núcleos
problémicos, en los que se integren varias áreas del conocimiento y si es
necesario varios docentes en el que del trabajo interdisciplinario se llegue a
un trabajo pedagógico transversal.
4. Las acciones de seguimiento
para el mejoramiento de los desempeños de los estudiantes durante el año
escolar. Esta condición del sistema establece en la escala superior de
los propósitos de la evaluación, el mejoramiento; se evalúa para identificar los
obstáculos que interfieren en el aprendizaje de los escolares, con el fin
estructurar e implementar con ellos estrategias didácticas que le hagan posible
los aprendizajes, entendidos como desempeños mediante los cuales aplica
conocimientos en la solución de problemas. El término seguimiento debiera ser
entendido en este contexto como el ACOMPAÑAMIENTO, mediante el cual el docente
genera confianza en el escolar, fortalece su autoestima, lo motiva y le da la
seguridad requerida para continuar su proceso de aprendizaje. Necesariamente
este acompañamiento no debe ser adelantado por el mismo docente
5.
Los procesos de autoevaluación de los estudiantes. Regularmente
la autoevaluación ha estado presente en el proceso, entendida como la
posibilidad del escolar de asignarse una nota, con frecuencia sin criterios
claramente definidos. Dentro del marco del actual paradigma de evaluación, la
autoevaluación implica que el estudiante sea conocedor de los criterios con los
que se va a evaluar, no a calificar; lo que implica que el proceso a evaluar
debe definir con claridad los criterios que indican si los desempeños logrados
están en la dirección de la meta que se desea alcanzar.
6. Las
estrategias de apoyo necesarias para resolver situaciones pedagógicas pendientes
de los estudiantes. Como los aprendizajes no se dan paralelos en todos
los estudiantes, menos aún si se trata de grupos numerosos, siempre existirá la
necesidad de programar actividades para aquellos estudiantes que por diferentes
razones no logran buenos desempeños con la mayoría de los de su grupo. Pues ya
anteriormente se dijo, que el propósito de la evaluación no es calificar, es
identificar las dificultades del escolar para ayudar a superarlas. Pero, ¿Qué
estrategias de apoyo aplicar? No es necesario entrar en el plano de las recetas
pedagógicas; en todas las instituciones educativas del Huila existen docentes
que las aplican como una práctica cotidiana de su ejercicio profesional. Lo que
sucede, es que no existe la cultura del reconocimiento de la labor pedagógica
del compañero de trabajo, del trabajo en equipo; de la ayuda pedagógica mutua,
existe más bien los celos profesionales, los celos de poder que hacen perder la
posibilidad de cualquier crecimiento profesional o desarrollo pedagógico a
partir de la experiencia institucional, dejando como único recurso que otros
decidan por quienes tienen que hacerlo. Tengo la certeza de que en todas las
instituciones educativas del Departamento están en condiciones de responder
acertadamente este interrogante el cual pueden mejorar con los trabajos de otros
pares académicos.
7. Las acciones para garantizar que los
directivos docentes y docentes del establecimiento educativo cumplan con los
procesos evaluativos estipulados en el sistema institucional de
evaluación. Esta característica hace referencia clara a la
responsabilidad que tenemos los directivos docentes de liderar la evaluación,
precisamente a partir de un proceso de acompañamiento al desarrollo curricular,
que de seguridad al docente sobre los procesos de evaluación que se están
aplicando. Como se ha visto este proceso no se agota en el uso de técnicas de
evaluación, todo lo contrario, inicia con los procesos de definición de un
modelo pedagógico y administrativo, comprende los momentos de planificación,
ejecución y desarrollo curricular; implica el cambio del rol del docente, del
educador, por el del PEDAGOGO, es decir el maestro que maneja un conocimiento
científico que le ayuda a comprender, identificar y aplicar alternativas de
solución a los problemas del proceso educativo en el aula.
8. La
periodicidad de entrega de informes a los padres de familia. Si
realmente se pretende que la evaluación sea participativa, ¿cómo se cumplirá
este propósito si no se diseñan estrategias para garantizar que tanto el
estudiante como el padre de familia en cualquier momento puedan acceder a los
resultados de la evaluación como proceso y como evento? ¿Cómo adelantar acciones
de mejoramiento si los informes sobre el proceso no son oportunos? Este es otro
de los grandes retos para los cuales tampoco hay recetas pedagógicas. A cambio,
hay experiencias valiosísimas que se pueden recuperar desde las aulas del
preescolar, de las profesoras de primero, de las experiencias de escuela nueva,
de algunas actividades curriculares complementarias mediante los cuales se han
demostrado logros significativos en el campo del arte y del deporte. Dependiendo
de lo que desee la institución, determinará la frecuencia y las estrategias que
se utilizarán para dar a conocer los resultados de evaluación.
9.
La estructura de los informes de los estudiantes, para que sean claros,
comprensibles y den información integral del avance en la formación.
Además de la frecuencia en la entrega de informes resulta de especial atención
su estructura, su organización, su presentación. Aquí las instituciones
educativas deben resolver el dilema de si se estructuran teniendo en cuenta la
cultura actual de algunos padres de familia que cada vez quisieran dedicar menos
tiempo a la educación de sus hijos, o si más bien hacen una alianza con las
otras instituciones estatales como las personerías, las comisarías y el
bienestar familiar entre otras, con el fin de fortalecer la cultura de la
atención integral a los infantes y a los adolescentes.
La creación de
estrategias e instrumentos que enfaticen en los logros alcanzados por los
escolares durante su permanencia en la escuela, se pueden constituir en centro
de interés para los padres, en oposición a aquellos que se ocupan de manera
especial en destacar los bajos resultados de los escolares y los problemas de su
comportamiento.
Este tipo de estrategias producen rechazo implícito a la
institución, rompe la comunicación del padre de familia con la escuela y
transmite al hogar condiciones sicológicas que favorecen condiciones para
incrementar la violencia intrafamiliar.
10. Las instancias,
procedimientos y mecanismos de atención y resolución de reclamaciones de padres
de familia y estudiantes sobre la evaluación y promoción. El padre de
familia, el estudiante y el mismo docente necesita reglas claras para que el
proceso de evaluación se desarrollo dentro de unas condiciones de equidad, de
participación y de respeto al debido proceso. La evaluación engendra en si misma
unas relaciones de poder que se transmiten de manera implícita entre quienes la
practican. Quien evalúa, tiene el poder. Qué relaciones de poder se quieren
formar en la institución educativa? Buena parte de la respuesta estaría al
definir estas características del sistema de evaluación.
11. Los
mecanismos de participación de la comunidad educativa en la construcción del
sistema institucional de evaluación de los estudiantes. Sobre el
particular, sin pretender que esta sea el único proceso, sería oportuno hacer
referencia al que ya ha sido planteado en otras oportunidades en las que se hace
ajustes al PEI:
a. Análisis documental, consistente en liderar con los
docentes desde el personal directivo, las implicaciones pedagógicas y
administrativas derivadas de la aplicación de un sistema de evaluación con las
características expuestas anteriormente.
b. Estructuración por parte del equipo de gestión
institucional, de la primera aproximación al sistema de evaluación que se
constituya en eje de convocatoria para la discusión entre los órganos del
gobierno escolar.
c. Ampliar la discusión entre los órganos de dirección de
los organismos de base de la institución educativa haciendo partícipes a los
representantes de los padres de familia, estudiantes y demás estamentos de la
comunidad educativa, es decir: consejo directivo, consejo de padres de familia,
una directiva de asopadres, consejo estudiantil, junta directiva de asociación
de egresados.
d. Análisis por parte del consejo directivo de los
productos elaborados en las mesas de trabajo realizadas con el fin de
estructurar la primera propuesta colectiva del sistema de evaluación.
e. Discusión de la propuesta del consejo directivo al
interior de los organismos de base.
f. Ajustes y adopción final por parte del consejo
directivo.